18 Julio 2014
Cada uno de los miembros del coro aportó su comida preparada con mimo en casa para compartir con todos. La mesa repleta de pequeños bocaditos, fruta, dulces, tortillas, ibéricos y un motón de delicias. No faltaron los cantos ni los regalos esperados e inesperados. La camaradería y la confianza entre todos era palpable. El verano nos alejará un poco, pero en Octubre volveremos al ataque con la pilas cargadas.